DESARROLLO, SEGURIDAD Y DEFENSA

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(Basado en la Política de Defensa Nacional de Chile 2020)

Chile es un país libre y soberano, cuya Historia Republicana se extiende desde hace más

de dos siglos, que aspira a desarrollarse integralmente, en un marco de libertad,

progreso, justicia y solidaridad.

Una de las condiciones fundamentales para lograrlo, es mantener una paz estable y

duradera, en un entorno de seguridad que permita a los chilenos desarrollar sus

proyectos de vida con certeza respecto a las normas de convivencia democrática, el

orden y el respeto al Estado de Derecho.

Como consecuencia este entorno de seguridad promueve e incentiva la tan necesaria

inversión y confianza extranjera en nuestro país, facilitando nuestra integración al

mundo e impulsando nuestro desarrollo y bienestar como Nación.

La Seguridad Nacional constituye una condición alcanzable, que por cierto requiere

minimizar los riesgos y disuadir o neutralizar cualquier tipo de amenaza.

Su responsabilidad reside en el Jefe de Estado, y comprende tanto a ámbitos de

seguridad externa como interna y cuyos límites actuales resultan cada vez más difusos y

difíciles de establecer.

La seguridad externa se expresa en nuestra independencia política para tomar decisiones

propias en su amplio y variado espectro, libres de coerción o influencias externas

respaldadas, entre otros factores, por el uso de la fuerza o amenaza de su empleo, por

parte de actores internacionales. También se expresa en la protección de nuestra

integridad territorial, de nuestra población y de nuestros intereses y recursos naturales,

donde sea que éstos se encuentren.

Si bien nuestro país se encuentra situado geográficamente en la periferia de los

conflictos globales, no estamos exentos de que sus consecuencias puedan afectarnos.

Nuestra Política Exterior al respecto señala que la paz y seguridad internacional no se

alcanzan mediante la pura ausencia del conflicto armado, sino con una acción colectiva

basada en un enfoque preventivo. Asimismo, nuestra Política de Defensa Nacional

establece que mientras Chile persista en un modelo de desarrollo abierto y basado en el

comercio exterior, su éxito continuará requiriendo de condiciones de seguridad global

propicias al libre flujo de personas, bienes y servicios

.

Es por ello que nuestro país adhiere al compromiso con la paz y la seguridad global,

propiciando la estabilidad en diversas regiones del mundo, para contribuir a la

protección de las personas, la libertad y seguridad de la interconexión global en las

dimensiones aérea, marítima y ciberespacial, además de la protección de los recursos

naturales y la preservación del medio ambiente para un desarrollo sustentable, entre

muchos otros intereses comunes.Nuestra contribución primaria a este interés compartido por la comunidad internacional

es el mantenimiento de un entorno de seguridad en nuestros territorios soberanos y en

las áreas marítimas y espacios aéreos en que Chile tiene jurisdicción y

responsabilidades.

Adicionalmente, nuestro país se integra al esfuerzo cooperativo y multilateral para

garantizar la estabilidad, paz y gobernanza, en especial en las regiones de América, la

Cuenca del Pacífico y en aquellas regiones del mundo donde, directa o indirectamente, se

reflejan nuestros intereses, participando en forma proporcional a nuestras capacidades.

Para generar y mantener un entorno de seguridad, el Jefe de Estado articula diferentes

instrumentos de poder e influencia estatales, tales como la diplomacia, la información, el

poder militar, la economía y el instrumento de poder interno.

El instrumento de poder militar es provisto por el sector Defensa mediante sus Fuerzas

Armadas, las cuales existen para la defensa de la Patria y son esenciales para la seguridad

nacional. Ellas son insustituibles como instrumento de poder militar del Estado para la

seguridad externa y, en cumplimiento de la Constitución y las leyes, deben contribuir en

casos calificados a la seguridad interna. Asimismo, como parte del Estado, deben aportar

en forma coordinada al desarrollo del país, junto a otros órganos de la administración del

Estado.

En efecto, la legislación nacional y la condición de órganos de administración del Estado

les han otorgado a nuestras FF.AA. roles en aspectos esenciales de seguridad y

protección de intereses en nuestro territorio, tales como el apoyo a nuestros

conciudadanos en situaciones de emergencias y catástrofes, el orden público en Estados

de Excepción Constitucional y en procesos eleccionarios, el apoyo social e integración de

las comunidades en zonas aisladas continentales e insulares, la contribución a la

preservación de nuestra identidad común, al desarrollo científico tecnológico nacional, y

la conectividad e integración de todos los espacios continentales e insulares.

Estos roles exigen una acción coordinada entre las Instituciones de la Defensa con otras

organizaciones del Estado a fin de propender al bien común de la sociedad, en forma

integrada y cooperativa. En algunos casos, la Defensa actúa en posición de responsable,

mientras en otras situaciones su labor es en posición de apoyo o colaboración, siendo

esencial e insustituible cuando se trata de la defensa de la soberanía e integridad

territorial.

La Defensa es un bien público, en un entorno cambiante de riesgos, oportunidades y

amenazas. Ello exige una participación y compromiso de autoridades y ciudadanos con

una mirada transversal y de largo plazo que permita dar sustentabilidad y certezas,

integrando coherentemente la inversión en seguridad y defensa junto al resto de los

esfuerzos destinados al desarrollo y bienestar de los chilenos.

GUILLERMO PAIVA

GDD ® EJERCITO

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